martes, 16 de abril de 2019

Clara la valiente

Clara la valiente fue el personaje que los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero escribieron expresamente para Porfiria Sanchiz en su obra Juanito Arroyo se casa, una revisión del mito de Don Juan, estrenada en el Teatro Benavente el 26 de octubre de 1933. Fue el bautizo de la actriz con la compañía Vico-Carbonell, encabezada por los actores Antonio Vico y Carmen Carbonell. La obra alcanzó las 81 representaciones y la interpretación de su personaje volvió a suscitar los elogios de la crítica.



Como muestra un encendido extracto de la publicada por el periodista José D. De Quijano al término de la temporada teatral: "Porfiria Sanchiz correspondió al honor que los autores le hacían confiándola papel de tanta responsabilidad, con la máxima emoción, con gratitud sincera y con el más legítimo entusiasmo. Y, lo que es más importante, con pleno acierto en su interpretación. Puso pasión y fuego en la voz -esa voz suya, cálida y sin gritos, que parece empañar, como a un cristal, el vaho ardiente de su propio aliento-; fulgores dramáticos en el gesto -su gesto patético, en que se adivina la posible futura primera actriz de drama-; brillos de llamarada o resplandor de luna clara en sus inmensos ojos, algo egipcios -cleopatrescos-, según el rencor y la desesperación o la fascinación amorosa se asomaban a ellos, y garbo en la figura, de esbeltez inverosímil en talle cenceño, flexible, como el acero de una espada" (ABC, 5,7-1934).

viernes, 12 de abril de 2019

Porfiria Sanchiz y Jacinto Benavente

Si a algún dramaturgo estuvo ligada especialmente la carrera de Porfiria Sanchiz ese fue Jacinto Benavente (1866-1954), uno de los autores más representados en las primeras décadas del siglo. De hecho, en la temporada en que debuta nuestra actriz, la 1930-31, Benavente llegó a tener 28 obras suyas en los escenarios.
El primer encuentro entre ambos fue con motivo de una función de homenaje al autor organizada por la Confederación Nacional de Maestros el 22 de enero de 1931 en el Teatro Cómico de Madrid. La obra representada fue Despedida cruel. Menos de dos meses después, ya integrada en la compañía de Margarita Xirgu, Porfiria incorporará el personaje de María Antonia en la obra De muy buena familia, estrenada el 11 de marzo en el Teatro Muñoz Seca.
El 18 de enero de 1935, formando parte de la compañía Díaz de Artigas-Collado, estrenará No juguéis con esas cosas en el Teatro Eslava en una velada con espectadores ilustres como el doctor Gregorio Marañón o los escritores Eduardo Marquina, Edgar Neville y Federico García Lorca. Ya en plena guerra civil, y con la compañía de Gaspar Campos, lleva a escena Los malhechores del bien (Barral, 8-7-1938).

Integrada en la compañía del Teatro Español que tantos éxitos le deparará, Porfiria vuelve a encontrarse con Benavente en La losa de los sueños, estrenada el 8 de febrero de 1941, y en la reposición de Sin querer, que tuvo lugar el 6 de marzo. Todavía tendría una oportunidad más de enfrentarse a los textos del insigne dramaturgo con la representación de Al S. de S.M.I., estrenada por el Teatro Nacional de Cámara y Ensayo el 27 de junio de 1955 en el Teatro María Guerrero, incorporando a Catalina de Rusia.



miércoles, 10 de abril de 2019

Teresa de Jesús


El 6 de marzo de 1933 la compañía formada por Manuel Herrera Oria para represenar la obra Teresa de Jesús de Eduardo Marquina ofrece una función privada para la crítica en el Teatro María Guerrero de Madrid. Contando como primeros actores con María Palou y Luis Peña, la formación la integraban además María Luisa Moneró, Rafael Mario Victorero, Mariana Domingo, Luisa Jerez, Conchita López Domínguez, María Lozano, Pastora Peña, Lily Rosillon, Carmen Seco, Valentina Iparaguirre, Porfiria Sanchiz (presentada al respetable como Porfirita Sanchiz), Pedro Cabré, Toribio García-Tomé, Vicente Llopis, Ramiro de la Mata, Eduardo Moreno, Pedro Rubio, Pablo Sáez, Carlos V. Terceño y Julio Infiesta.

El estreno oficial tuvo lugar en Ávila, la ciudad que vio nacer a la santa, y continuó casi tres meses de gira por provincias hasta regresar al Teatro Beatriz de la capital madrileña el 23 de mayo. Porfiria fue una de las actrices más aplaudidas del reparto ganándose los elogios del periodista del ABC José D. De Quijano: "...Ante la figura ingente, fuerte y humana de la Santa, cae de hinojos, en la estampa de más nervio teatral de la obra, una monjita consumida en inquietudes, que hacen zozobrar la paz de su conciencia, torturando su casto espíritu y mordiendo su barro carnal... Y es tan patética la máscara dramática de su rostro -de extraña y singular belleza-, tan rota en sollozos -fuego y lágrimas-, fluye su voz gratísima, y tan sobrios son los medios expresivos -gesto, actitudes, ademán- de su arte, reveladores de un temperamento de actriz poco corriente que, sorprendidos, nos acercamos al poeta y le preguntamos al oído: -¿Quién es esta muchacha que está tan bien?" ("Actrices nuevas", ABC, 10-8-1933).

martes, 9 de abril de 2019

Porfiria Sanchiz en el Teatro Español


Desde su debut el 17 de enero de 1941 con Las bizarrías de Belisa de Lope de Vega hasta la última representación de Marea baja de Peter Blackmore en el Teatro Gran Vía en marzo de 1949, Porfiria Sanchiz intervendrá en 39 obras para la compañía del Teatro Español. La última vez que se subirá con la formación al escenario del coliseo de la calle del Príncipe será con El sombrero de dos picos de Claudio de la Torre y Álvaro de la Iglesia.


En su repertorio figuraron seis obras de Lope de Vega, cinco de Shakespeare, dos de Zorrilla, Benavente y Calderón, y otras de dramaturgos como Sófocles, Schiller, Tirso de Molina, Jardiel Poncela o Muñoz Seca. 

Traje diseñado por Manuel Comba para el personaje de
Finea incorporado por Porfiria Sanchiz en la obra La dama duende 
estrenada en el Teatro Español el 4 de junio de 1942.
Museo Nacional del Teatro de Almagro.

Programa de mano de Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas estrenada en el Teatro Español el 14 de mayo de 1943. Museo Nacional del Teatro de Almagro.

jueves, 5 de mayo de 2016

The Reader´s Diary (XLVII)

Los 80 años de Woody Allen han sido buena excusa para reeditar algunos de los mejores estudios sobre el prolífico y genial director neoyorquino, y también para pergeñar algunos títulos un tanto acomodaticios. El que hoy nos ocupa, Woody Allen, el último genio (Plaza&Janés, 2015), sólo puede entenderse de este modo, pues poco añade a la generosa bibliografía sobre el autor de Manhattan. Natalio Grueso, diplomático y amigo personal del cineasta, relata en primera persona algunas de las conversaciones y situaciones vividas con Allen en sus visitas a España, en algunas de las cuales ejerció como anfitrión. Podría pensarse que la impagable oportunidad de mantener un diálogo con el cineasta de tú a tú diera para juicios sobre algunos de sus trabajos, opiniones curiosas sobre el cine o la vida misma, o cuando menos alguna curiosidad desconocida de un rodaje o de su vida personal. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, Grueso se dedica a transitar por lugares comunes, clichés ya de sobra conocidos por los seguidores del director, sin aportar casi nada significativo sobre su vida y obra. A lo largo y ancho de un libro artificiosamente hinchado -letra grande, papel de gramaje generoso, fotos ilustrativas-, el autor se dedica a piropear al homenajeado en un tono amable que se acerca más al discurso de una cena honorífica. A pesar de no encontrar muchos motivos para la alegría, para los fanáticos del cineasta siempre es un placer regalarse los oídos -ojos en este caso- con los milagros y prodigios de su héroe.

Quizá algo excesivos sean también los honores tributados a Milena Busquets por su novela También esto pasará (Anagrama, 2014). A pesar de tratarse de un excelente trabajo, no hallo motivos para que sea considerado uno de los mejores del año ni de ese frenesí por hacerse con sus derechos de traducción antes de ser publicada. Si la comparo con otra novela reciente, El comensal, de Gabriela Ybarra, por abordar una temática de fondo parecida -la muerte de la madre y ser capaz de contarlo-, la novela de Busquets pierde a los puntos. En ambos casos, la narradora -alter ego de las autoras- hace de tripas corazón y decide echarse el dolor a los hombros en una novela intimista de alta graduación. Salir adelante es la meta. En el caso de Milena Busquets, la sombra alargada de la madre se filtra por un paisaje lleno de huidas físicas -a otros lugares, a otros cuerpos- y mentales, además de prolongarse hasta sus hijos, en los que trata de inocular un escudo protector. El lenguaje es duro, seco, sin concesiones, como si estas cosas no se pudieran contar de otro modo. La autora vacía su pesada mochila ante los ojos receptivos del lector, sin buscar compasión ni aquiescencia, sólo su papel de testigo de una tragedia que, de una forma más o menos cercana, le será conocida. Esta lenta intensa elegía in progress no tiene fisuras, pero tampoco ese armazón irreductible del que gozan las obras maestras.

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Nombre? Sancho Gracia

Que las series televisivas se han convertido en el gran fenómeno audiovisual de los últimos años no es ningún secreto. Lo que empieza a ser una novedad es que estén empezando a generar material bibliográfico para formar un apartado propio en la sección de imagen y sonido de las librerías. Algunos sellos, como Errata Naturae, tienen incluso su propia colección al efecto. Sin embargo, las series o sitcoms españolas parecían hasta la fecha ajenas a tomar parte en este -podríamos bautizarlo- "fenómeno eco", o lo que es lo mismo, vivir una nueva temporada, ahora sólo impresa, una suerte de "making off" editorial en el que diferentes especialistas y los propios protagonistas de la aventura televisiva dan cuenta de logros y resultados. Salvo raras excepciones, las factorías de ficciones españolas han preferido optar por la novelización de seriales -véase como ejemplo Amar en tiempos revueltos, Isabel, Sin identidad o El príncipe-, cuando no por la mera extrapolación de su propuesta televisiva al papel -Vivo cantando, Cuestión de sexo...-.

Por eso, la aparición de Dentro de El ministerio del tiempo (Léeme, 2015) podría suponer un cambio de tendencia, un intento de aportar algo más que una mera operación de refuerzo de marketing. Con la segunda temporada de la serie recién estrenada, uno podría pensar que la publicación del libro es prematura, pero fue tanta la expectación despertada y el consenso crítico en alinearla como una de las mejores series españolas de los últimos años que las teclas ardían de impaciencia por manifestar su admiración en un soporte más duradero que las redes sociales. Presentado en un formato de gran empaque, el libro es francamente sustancioso, ya que además de ofrecer entrevistas con los creadores de la serie -directores, guionistas, productores, etc.-, aglutina miradas de especialistas sobre diferentes ángulos de la misma y temas relacionados: los viajes en el tiempo en el cine y la literatura, el aspecto divulgativo, el humor, las referencias históricas, los decorados y ambientación, la disección de cada capítulo, el reparto, etc.

Un libro, en definitiva, que nos incitará a descubrir nuevos matices y a revisionar la serie para una jugosa confrontación en paralelo. Una lectura que también guarda espacio para el recuerdo, ya que uno de los ideólogos de la misma, Pablo Olivares, murió antes de ver terminado el proyecto, y a él y a su memoria va dedicado el libro.