
A ratos manual de literatura para lectores sin prejuicios, a ratos esbozo biográfico sin ánimo de escrupulosidad, a ratos novela escrita al borde del abismo (de la literatura), Escritores delincuentes (Alfaguara, 2010) es una excelente oportunidad de acercarse a un buen ramillete de letraheridos que, en algún momento de sus vidas, se sentaron ante un tribunal para ser juzgados por algún "pecadillo" de juventud o senilidad, como matar a algún ser querido (pero no metafóricamente como acostumbraban otros), robar o alterar el orden público. Tamaño despliegue de fechorías se aliñan con la fibrosa prosa de Ovejero, cauteloso o incisivo cuando la ocasión lo requiere.
Nada que ver con la elegancia y la magia musical que desprende cada línea de Relámpagos (Anagrama, 2010), tercera y última entrega de esa colección de vidas orquestada por Jean Echenoz. El homenajeado en esta ocasión es el científico Nikola Tesla. Al igual que hacía en Correr y en Ravel, el autor francés se encariña con su personaje, amante infatigable del fracaso y la extravagancia, para tejer pura literatura que, cosa curiosa, puede hacernos más cer

Tesla, que convivió no precisamente en armonía con uno de los virtuales inventores del séptimo arte, Thomas Alva Edison, quizá hubiera disfrutado mascullando sus múltiples decepciones en soledad en alg

En una película se detiene especialmente Paul Auster para tratar de reflejar lo que sintió al sufrir, al poco de morir su madre, un agudo ataque que estuvo a punto de acabar con su vida y, de paso, con algunas de las mejores páginas que aún le quedan por escribir. La descripción del argumento de "Con las horas contadas" se une a las de las más de veinte viviendas donde ha residido desde su nacimiento, a sus emocionadas reflexiones sobre la edad y la infancia, o a las confesiones más íntimas de su vida amorosa. Diario de invierno (Anagrama, 2012) es uno de esos

Posiblemente el invierno del siglo XX español llegó el 18 de julio de 1936, pero antes de que ese momento llegara, las letras rezumaban esplendor por los periódicos y revistas de la República, sin estar sujetos a tiranteces ni soflamas. Siguiendo su línea investigadora de los últimos años, Ríos Carratalá se centra en la figura de cuatro periodistas y escritores de aquella fervorosa época: Jacinto Miquelarena, Mateo Santos, José Luis Salado y León Vidaller, como podrían haber sido otros cuatro, horadando en una biografía trufada de acontecimientos sociales, políticos y culturales,
